• Psicoterapeuta Claudia Garibay

Perspectivas clave para entender el feminicidio

1. El feminicidio es una consecuencia del sistema machista imperante en las sociedades heteropatriarcales.


2. Está en todo el orbe y va en aumento. Sin embargo, las sociedades asiáticas y latinoamericanas lo padecen más.


3. Se trata de una reacción extrema ante la posibilidad real o imaginada de que las mujeres ganen en independencia y autonomía frente a lo masculino.


4. Lo masculino se configura histórica y simbólicamente como un orden “natural” que relega a las mujeres al ámbito privado y a los hombres al ámbito público, que es donde está el protagonismo social.


5. Su reproducción se da a través de la práctica social, cultural y política, fundamentalmente, pero el factor económico es también determinante. Los índices de feminicidio son más altos donde hay condiciones de vulnerabilidad socio-económica para las mujeres. Tiene que ver con el despoder de las mujeres y su subordinación al mandato y orden de lo masculino.


6. El feminicidio es una práctica de los hombres para mantener el poder masculino y los privilegios que este poder traducidos en un orden de cosas en la sociedad.


7. Se finca en la desigualdad entre géneros que considera a la mujer inferior y desechable, usable. Es una práctica anticivilizatoria, basada en la primacía del más fuerte.


8. Subsiste en buena medida porque la sociedad acepta el papel subordinado de la mujer con respecto al hombre y aquí hombres y mujeres son responsables.


9. La toma de consciencia sobre estas condiciones es fundamental en su erradicación.


10. Se conoce como violencia extrema al interior de las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, por eso valen tanto el asesinato como su intento para definirlo.


11. La literatura académica lo integra al interior del concepto de violencia feminicida, más amplio, para dar a entender que es el último eslabón de una cadena de violencias.


12. La posibilidad de erradicarlo y detenerlo parte por ello de ser conscientes de que una violencia menor siempre lleva a una violencia mayor.


13. La consideración de que la mujer es naturalmente inferior, débil, dependiente, lo acrecienta.


14. Siempre es ejercido por un hombre contra una mujer por el hecho de ser mujer, es decir, por considerarla simbólicamente inferior y desechable o prescindible.


15. Se alimenta de estereotipos sexuales y sociales. De lo que deben o no ser y hacer las mujeres. En muchos casos, incluso, se justifica.


16. Es un problema público y su raíz es simbólica, por eso hay que atacarlo desde ahí.


17. El hombre cree que por medio de la violencia tiene que corregir a la mujer y sus comportamientos, meterla en el redil.


18. Mata no sólo para dominar al cuerpo (de ahí que muchos feminicidios estén asociados a episodios de abuso y violencia sexual), sino para aniquilar al desobediente. Es una especie de castigo.


19. Su erradicación tiene que llevarse a cabo en varios niveles, porque se trata de un fenómeno multidimensional: las personas tienen que hacerse conscientes de eso, pero el estado tiene que legislar con perspectiva de género y diseñar e implementar políticas públicas tendientes a su erradicación (educación, salud, procuración de justicia, programas sociales, etc.)


20. La impunidad viaja en sentido contrario a su erradicación tanto como la tolerancia al fenómeno. Bajo ningún concepto debe ser justificado socialmente.


21. Se trata de un fenómeno que se inserta en una política sexual, es decir, de control de las relaciones entre un sexo y otro, mediado por los roles de género. Es esto lo que hay que cambiar y sobre lo que hay que poner énfasis.


22. A nivel político, se trata de un asunto que se dirime desde el derecho. El derecho de la mujer a ser sujeto de derecho por ser mujer.


✍ Psicoterapeuta Claudia Garibay

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